El 17 de agosto de 1982 salían de la cadena de producción de Philips en Langenhagen (Alemania) las primeras unidades de discos compactos, el formato desarrollado conjuntamente por Philips y Sony que en pocos años relegaría al olvido a los discos de vinilo y los cassettes. Los CD cumplen hoy 25 años y, aunque siguen siendo el principal soporte de distribución musical, su futuro está a su vez amenazado por la difusión a través de la red, hasta el punto de que actualmente hay un exceso de capacidad de producción de discos ópticos y algunas fábricas ya están cerrando.

Como tantos otros chismes electrónicos, el Compact Disc es fruto de la colaboración entre la firma holandesa Philips y la japonesa Sony. En 1979, ambas empresas crearon un grupo de trabajo conjunto para desarrollar discos ópticos de formato manejable en los que almacenar información digitalizada. Al cabo de un año nacía el ‘Libro Rojo’, el documento que establecía el estándar del CD-DA (Compact Disc – Digital Audio), el primero de los que irían apareciendo sobre otros formatos de CD.

Kees Immink, representante de Philips en el grupo de trabajo conjunto (su homólogo en Sony era Toshi Tada Doi), publicó en 1998 en el boletín de la Audio Engineering Society una crónica del nacimiento del CD. En ella se explican interesantes detalles técnicos sobre el proceso de desarrollo. Philips aportó el proceso de fabricación, derivado del de sus videodiscos LaserDisc (también ópticos, pero de 30 cm de diámetro y de contenido analógico), y el sistema de modulación, mientras que correspondieron a Sony el sistema CIRC de corrección de errores y el diámetro de los discos, fijado en 12 centímetros.

En su momento se aseguró que la duración máxima de un CD (74 minutos) había sido impuesta por Norio Ohga, presidente de Sony y melómano reconocido, para asegurar que tendría capacidad para su versión favorita de la Novena Sinfonía de Beethoven. En realidad, esa fue una excusa para ocultar un motivo más prosaico: esa duración impedía utilizar discos de 11,5 cm de diámetro, un formato para el que Philips ya disponía de una planta experimental de producción. Forzando otro tamaño, Sony eliminaba una posible ventaja inicial de la firma holandesa en la salida al mercado.

Los primeros CD salieron al mercado a finales de 1982. El primer título prensado fue precisamente el último álbum oficial de ABBA, The Visitors, editado por el sello Polygram, propiedad de Philips por aquel entonces. Los discos y lectores se vendieron primero en el mercado japonés, y no llegarían a Europa y América hasta marzo de 1983. Aquel año, no sólo Philips y Sony, sino todos los grandes fabricantes de electrónica de consumo nos demostraron las virtudes del nuevo sistema en el Festival International du Son celebrado en París. Por aquel entonces, la discografía disponible se limitaba a un par de cientos de títulos, mayoritariamente de los sellos clásicos de Philips y de algunos artistas pop como Dire Straits o Van Morrison.

En junio de 1985 aparecerían los primeros CD-ROM, el formato diseñado como soporte de datos, y en 1990 llegaron los CD grabables, denominados CD-R.

Actualmente, la capacidad mundial de producción de discos ópticos (que incluye CD, CD-ROM y DVD) es de 58.000 millones de discos al año, mientras que la demanda ‘legítima’ es de 28.000 millones de unidades. A éstas hay que añadir los aproximadamente 7.000 millones de discos ‘ilegales’ que salen cada año al mercado. Este exceso de capacidad, unido al crecimiento de la difusión online, ha llevado a algunas empresas a cerrar las primeras.

Noticia obtenida de: LaVanguardia.es